22 de septiembre de 2014

De mudanzas en La Riviera

Hace ya meses de aquello, y creo que aun no he conseguido asimilarlo de la mejor manera posible...

De vez en cuando, sin haber ninguna razón concreta, mi cabeza vuelve a colocarse a la entrada de la Riviera, y de algún modo, los nervios vuelven a subirse un poco a la boca del estómago...

Hace tiempo estuve intentando escribir y describir lo que significa la música en mi vida, y creo que desistí no por falta de argumentos que justifiquen esta especie de religión mia, sino más bien todo lo contrario... eran tantos, tan variados y tan difícilmente explicables, que no me sentía con fuerzas de explicarlos de forma lógica o sensata... 

Creo que haciendo una especie de resumen, el concierto de aquel día en la Riviera, era una de esas explicaciones... 

Cuando la música se cuela en mi vida, de algún modo hasta el mobiliario que durante años fui colocando en mi cabeza, se recoloca, para adquirir un sentido diferente, y siempre, siempre, mucho más logico... Es como si la música, ordenara todo lo que el tiempo, la vida, y las circunstancias van descolocando... como si los acordes redecoraran mi hogar y le devolvieran el sentido que por cualquier motivo absurdo, habían perdido... 

El  estres, la rutina, el dinero, los bancos, la crisis, el trabajo, el contrato, el jefe, la salud, las maldades varias, las noticias, la política, la tristeza, la desesperación ocasional... todo lo que podemos considerar negativo, o que al menos para mi lo es, se va acumulando en esa casa peculiar a la que me refiero... va amontonandose primero debajo de la alfombra, de los sofas, en sitios donde a lo mejor no lo ves, pero sabes que está ahí... y te va desfigurando cada cuarto en el que entras... 

En ese momento, las casualidades, o simplemente el lógico avance de las cosas, anuncia una presentación de un disco, un paso más de gigante, un trapecio que se hizo grande, y a cuyos pies llegó el invierno... Y entonces empiezas a contar los días... sin demasiadas angustias, que para eso una ya pasó la treintena y dejó la adolescencia atrás, pero con algún que otro nervio que va haciéndose grande a medida que se acerca la fecha...

Y de nuevo, como lleva pasando años, (no diremos cuantos por pura coquetería fingida pero que queda estupenda en estas cosas), el mundo se me recolocó... da igual cuanto dure el orden... porque entre acordes notas como la música crece... como eclipsa todo lo demás, dándole sentido a tantas cosas... como entre sus versos y pausas, encajan tus miedos, tus verdades o tus medias tintas, tanto, que a menudo parece mentira que no hayan salido de tu propia pluma... le  veo a él en algún acorde, veo alguna cicatriz en otros... todo va adquiriendo un ritmo distinto y exacto, un ritmo que no cuesta seguir, que no agota, ni debilita, sino todo lo contrario... quizá la clave es que ese es mi ritmo e intentar seguir otros, es lo que me cuesta...

Sea como sea, volvió a ocurrir... la burbuja volvió a hacerse gigante, y a recorrer aquella sala... la música se hizo mayor de edad al sonar en tanta garganta al unísono...sonó arropada por tantos amigos que se unieron al momento... el artista brilló como pocos saben hacerlo, dejando los nervios en los primeros acordes demostrando que el escenario es su habitat... 

Podría haber enumerado canciones, jugado con versos y dado vueltas a esos espirales que a menudo dibujo con mis textos, pero quizá por una vez, necesitaba dar esta versión de la música... tal vez, por una necesidad de verbalizarla para entenderla yo misma, o simplemente para intentar hacer boca de todos los conciertos que nos quedan por vivir... 

Gracias Marwan, por todos y cada uno de los acordes, los versos y los silencios que nos brindas... por ser tan grande, por crecer tanto, por seguir siendo Marwan en cada momento... seguimos sumando conciertos, a otro ritmo, pero seguimos... 

Gracias mi vida... por entender esta locura mía, por unirte a ella sin dudarlo, por regalarme ese concierto, como tantos otros... y por todos los que nos quedan por disfrutar... 

El siguiente... Quique... 

16 de junio de 2014

Prólogo



Siempre se repiten los miedos… imagino que ya son parte de mi, y del mismo modo forman parte de cada uno de los sentimientos que vuelco en estas crónicas que acostumbro a pronunciar después de cada acontecimiento importante…

Mi memoria nunca fue una de mis virtudes, soy capaz de recordar detalles minúsculos, y capaz de olvidar hechos trascendentales… a veces no tengo claro si es algo negativo, o un simple mecanismo de autodefensa… El caso, es que las crónicas, me sirven para volver a los lugares donde fui feliz… es una manera de recordar lo que sentí, y así no olvidarlo nunca…

El miedo a no estar a la altura, es otro de mis condicionantes… al final soy consciente de que yo sólo sé escribir de sentimientos, y los transformo en un torbellino que va y viene pero que no queda claro si tiene alguna utilidad más allá de mi autoayuda…

Sea como sea, es inevitable que lo vuelva a intentar, porque sin duda merece la pena el esfuerzo, aunque no tengo tan claro si también lo merecerá el resultado… 

Continuará....

17 de mayo de 2014

Incredulidad

     La verdad es que últimamente, da hasta un poco de miedo enfrentarse a una hoja en blanco, o a la pantalla del ordenador, al menos si, como yo tenía por costumbre, lo haces para volcar allí todo lo que parece que se acumula en las arrugas del alma, para sacarlo fuera y que deje de pudrirse...

     Ahora mismo, a que engañarnos, una no sabe bien hacia donde mirar para que no duelan los ojos de la conciencia... No tengo claro el horizonte que se nos presenta, si viene a mejorar, o más bien, a terminar de caérsenos encima... pero también imagino, que sea para lo que sea, es infinitamente peor no hacer nada, y dejar que sigan pasando los meses como si toda esta mierda, pudiera arreglarse sola, o como si esa panda de señores armados con trajes y mentiras, fueran a ser capaces de arreglarlo.

     Los ministros, toman decisiones peregrinas... resuelven problemas que sólo ellos ven, e ignoran aquellos que nos ahogan a los simples mortales... los peridistas de los grandes medios, dan bombo y platillo a noticias repetitivas e insípidas, sin prestar atención a aquellas que se podrían hacer muy grandes... Los políticos en general, se ocupan de escupir, pero poco, de protestar, pero poco, y de proteger y mucho, su posible subida... conscientes de que ni si quiera necesitan cumplir, para lograr vivir de ello... 

      Imagino que hay mucho descreimiento en mis palabras, estoy muy cansada de ver miseria a mi alrededor... estoy cansada de ver a gente rebuscar en los cubos de la basura cuando a las 6 de la mañana paso por detrás de un centro comercial, cansada de ver las estrecheces, las miserias, y las lágrimas, de gente cuyo único pecado, fue nacer...

     Ver en las grandes cadenas programas llenos de pretenciosos engreidos, a los que parece reproducírseles el dinero en las manos, enseñando sus lujos sin pudor, ni rubor alguno, para horas después en esas mismas cadenas, comercializar con la señora discapacitada a la que van a echar de su casa junto a sus dos hijos menores, por no poder pagar el misero alquiler de su vivienda, me parece bastante pornográfico... pero lo hacen sin pudor alguno ni vergüenza... y no pasa nada...

     Y nos limitan la libertad de expresión, y nos mutilan la libertad de decidir sobre nuestra maternidad, y nos niegan la sanidad, y nos amordazan para que no protestemos, y nos dicen que es por nuestro bien, y nos pegan sin nos quejamos, y nos quitan hasta lo que no tenemos... y sigue sin pasar nada...

     Nos abaratan los despidos, para supuestamente fomentar el empleo, nos implantan el copago farmaceútico para que estemos más sanos, nos recortan las pensiones para que vivamos más cómodos, nos chulean como si fueramos palurdos estúpidos, y nos lo tragamos todo... 

     Señores porque si protestamos es terrorismo, si nos quejamos fuerte somos eta, si nos negamos a obedecer, somos antisistema, si protegemos nuestras casas, somos unos mercenarios, si ayudamos a nuestros vecinos somos casi sicarios... y ahí seguimos, sin que pase nada...

     Y a pesar de que cumplimos con las obligaciones, pagamos nuestros impuestos, nos seguimos comportando cívicamente, seguimos respetando a nuestros conciudadanos, y convivimos de la manera más pacífica que nos permiten, nos siguen insultando, faltando el respeto, ninguneando y mintiéndonos como si nos tomaran por autenticos gilipollas... aunque a decir verdad, viendo como reaccionamos a veces, igual es que un poquito gilipollas, si que somos...

      

   


 


Los machismos de serie

Llevo desde ayer intentando decidir cómo hacer esto, y la verdad es que no termino de tenerlo claro... será que me está costando poner de acuerdo a la cabeza y el corazón, por no mencionar que el estómago también anda queriendo dar su versión de los hechos...

Tengo 35 años, y por desgracia, en mi vida me he cruzado con machismo de todas clases... no se trata de victimismos, también me crucé con racistas, y por su puesto, con imbéciles que no se cansan de demostrar hasta que punto llegan sus estrecheces (es "sorprendente" la cantidad de veces que todo esto va de la mano)...

No tengo claro, como explicar lo cansada que estoy de sentirme atacada por esta gente... lo agotador que resulta tener que estar siempre con la respuesta preparada, porque tarde o temprano sabes que aparecerá, que no hace falta ni excusa para sacar el machismo al sol, y dejarlo caer como si fuera una gracia, un chiste o algo de lo más normal...

Estoy harta, de ir al taller a pedir presupuesto para reparar mi coche, y de ese tono condescendiente de todo hombre que allí se encuentre... da igual si ese hombre entiende o no de mecanica... el ser hombres, les da genéticamente una sabiduría especial en lo que a averías de coche se refiere... y esa condescendencia, es machista sin duda alguna...

Hace años trabajé en una tienda de pequeñas reformas del hogar... y me demostré a mi misma, que cuando le daba una solución a un cliente sobre un problemilla que tenía, le creaba dudas... si esa misma solución se la daba un hombre, pasaba a ser "la solución"... porque de todos es sabido, que los hombres, también lleva en los genes la reparación y solución de cuantos problemillas del hogar aparezcan... sin duda, esto también es machismo...

Oir frases como "si la quieres hacer feliz, la llevas de compras", "déjale la tarjeta de crédito a tu mujer, ya veras",  son tremendamente machistas, por comunes que puedan resultar... 

En mi familia, yo soy la que conduce, y no es la primera vez que alguien que no lo sabe, da por hecho que yo soy el copiloto... porque eso también debe de ir en los genes... 

No hablemos ya del deporte... porque me gusta el futbol desde que tengo uso de razón... y entiendo tanto como cualquiera... (o tan poco como todos)... pero llevo años escuchando menosprecios a mis opiniones, porque "tu no entiendes"... que por lo visto, para entender de futbol, te tiene que colgar algo entre las piernas... 

Punto y aparte merece, cuando esos menosprecios a las capacidades del género femenino, vienen de una mujer... entonces ya te ahoga la sensación de que estamos perdidos... oir a mujeres hablar de la sumisión de la mujer para con su marido, o algo tan típico como que el hombre es infiel porque tiene sus necesidades físicas, hace dudar que la igualdad sea posible conquistarla...
 
Y todo esto viene, a que sin duda, las palabras de Cañete son miserables... son machistas hasta la médula, son incluso un motivo de peso para que algun/a indeciso, se decida de a que partido no votar, por su demostración de desprecio hacia las mujeres.. pero no nos ceguemos en esa indignación... que hay mucho machismo por ahí suelto... del de andar por casa, de ese que vemos todos los días, y que a muchos ni si quiera les molesta, y que es tan censurable como cualquier otro...

Las personas somos personas, y tenemos capacidades individuales, que no vienen marcadas por nuestro género... hasta que no asumamos, que ni mejores, ni peores, simplemente individuales y libres, seguiremos teniendo estos problemas...  

29 de enero de 2014

Carta a Gallardon II

Rebuscando palabras con las que opinar de la vida que nos tocó vivir, sin usar términos malsonantes, ni acordarme de la familia de más de uno... Está visto que me pongo retos difíciles...

Intentaré sólo puntualizar ciertas cosas, para dejar tranquila a mi conciencia, y prometo intentar utilizar las palabras más correctas, porque puede que los señores que nos gobiernan sean basura, pero la que escribe tiene una madre que la lee, y una educación recibida y bien asimilada.

Señor Gallardón: 
     Desde que me plantearon la primera vez el dilema del aborto, contando con algo menos de 16 años, en una clase de ética en el instituto, tuve dos certezas: 

     -Certeza numero uno, mi elección personal, en circunstancias normales, sería contraria al aborto. En circunstancias extraordinarias, como pueden ser los casos de malformaciones, decidí no planteármelo, por ser incapaz de decidir de antemano algo tan tremendamente doloroso. 
     -Certeza número dos, la necesidad de comprender que cada caso, no es una cifra, sino una realidad, que sólo, la que la está viviendo, es capaz de juzgarla y decidir sobre ella.

     Con estas dos certezas mías, siempre tuve claro, que una decisión de este tipo, no puede ser tomada desde fuera. 

     No se con que mujeres se codea usted, señor ministro, y la verdad, tampoco me preocupa en exceso... sé con las que me codeo yo, y no acepto que nos trate como simples contenedores, incapaces de decidir o necesitadas del paternalismo del estado para la supervisión de nuestras elecciones. 

     No le admito que hable de la libertad de la maternidad, de la forma en que lo hace. La maternidad es un derecho, es un ejercicio de responsabilidad, es una de las decisiones más importantes en la vida no sólo de las mujeres, sino de las personas, y convertirla en una obligación la desdibuja. La maternidad es demasiado importante como para que usted la utilice para su campaña de misoginia y acoso a las libertades de las mujeres. 

     No me extenderé más, pues no tiene sentido... usted y yo no nos pondríamos de acuerdo nunca, será que ciertos conceptos, los entendemos de manera muy distinta... por suerte para mi, porque sinceramente, hay que ser obtuso y ciego emocional para plantearse si quiera que una ley como la que usted quiere imponernos va a mejorar en algo las vidas de los ciudadanos, porque se supone que para eso se hacen las leyes, no?... 


(no seré yo la malpensada que diga que se hacen para mejorar la posición en la cadena sucesoria, y para ascender en las preferencias del sector más duro e integrista del partido y poder optar a un escalón más alto)