18 de febrero de 2017

Mis abuelos




     El otro día, hice un álbum de fotos para regalar a mi madre... Con un montón de fotos antiguas en las que me reencontré con la imagen imponente de mis abuelos... 

     El orgullo que siento por ellos es difícil de explicar... Es admiración y agradecimiento, porque yo soy, porque ellos lucharon por ser... La suya fue una vida dura, una vida que mucha gente vivió parecida, y que aun más gente ahora ha olvidado que existió... 

     Ellos supieron lo que era el hambre, el sacrificio, el esfuerzo y la lucha... Supieron lo que era que la prioridad fuera exclusivamente la supervivencia... Mi abuela contaba historias de miserias, y de dignidad a partes iguales... Jamás perdieron eso... 

     Ellos se fueron de su pueblo, en Extremadura, buscando dejar atrás el hambre; levantaron una casa de la nada en Vallekas; buscaban un futuro para ellos, y para los suyos, costara lo que costara conseguirlo, si algo tenían claro es que sería duro...

     Ellos no eran quizá la generación mejor preparada, pero su lucha merece tanta admiración y respeto como la que más... Ellos fueron los que pelearon por lograr una vida digna para sus hijos, los que se negaron a que los que venían detrás, pasarán la misma miseria que ellos habían vivido... 
     Justo al pensar eso, la verdad siento bastante vergüenza.

     Ellos, nos marcaron el camino, pero muchos se olvidaron de el... Mucha gente se cree que aquello está muy lejos, y que son tiempos superados.... Que ahora somos mucho mejores... Puro desconocimiento... En otros casos incluso se avergüenzan de ese pasado y lo dejan perdido en el la memoria a ver si con un poco de suerte nadie levanta la alfombra de sus muertos... Imagino que no son conscientes de que es el único capítulo de su jodida historia que se merecería ser ensalzado... 

      Ellos lograron garantizar una vida mejor que la suya para sus hijos, ellos consiguieron mejorar sus vidas, con esfuerzos miles... Ellos mantuvieron su dignidad, y la de la conciencia de lo que eran. Eran clase obrera, orgullosa de serlo, y consciente de que juntos eran fuertes... 

     En serio nos creemos superiores?? Hace tanta falta la memoria... Tanta tanta falta....

     Ahora miramos con altanería a nuestro pasado sin universitarios y con mucho sudor... Lo miramos sin quererlo ver, prefiriendo mirar hacia delante, a ver si con un poco de suerte, desaparece y no debemos enfrentarlo... 

     Pienso muchas veces en mi abuela, más aún desde que las gafas moradas han aparecido en mi vida... Mi abuela no era feminista, no tenía estudios, es más, apenas sabía leer.... Mi abuela tenía el coraje subido en la espalda, porque sin él no habría sobrevivido ni a la guerra, ni a la muerte de los suyos, ni al hambre... Mi abuela lo que sí era, era una MUJER, de las que nacieron luchando, y vivieron así la vida entera... Una generación que en su gran mayoría no llegaron a plantearse las discriminaciones sexistas, porque posiblemente las sociales, económicas y políticas, las dejaban el tiempo justo para plantearse nada más... Pero ya está aquí su nieta para dar por batalla por ella y por mi... 

     Personalmente, creo que todo orgullo de su nieta es poco.

     Personalmente, si de algo estoy orgullosa es de que mi abuelo fuera un hombre luchador y valiente, un hombre del campo capaz de arrancar un árbol a empujones si hacía falta, y capaz de llenar instantes después, la mente de sus nietos de fantasía y cuentos y de hacernos creer que los indios estaban detrás de aquella montaña...
      
     Personalmente, si de algo estoy orgullosa es de que mi abuela fuera esa mujer peleona e inquebrantable, esa que a pesar de haber vivido más desgracias de las que nadie merece, siempre encontraba el momento para hacerte sentir el centro del mundo... Esa que con una de sus historias era capaz de envenenarte la sangre de la conciencia o sacarte una sonrisa... Porque no se nos debe olvidar que si hay una historia real, es la que ellos nos contaron, porque lo vieron sus ojos... Y el día que olvidemos esa parte de la historia, habremos perdido la mitad de la nuestra...

     Personalmente creo que ellos nos mostraron el camino, camino que nosotros hemos preferido olvidar... Y que si nos vieran ahora, posiblemente, ellos sí que sentirían vergüenza... 

     En fin, que va por ellos... Que les echo de menos... Que mis abuelos me enseñaron muchas cosas, y prefiero no olvidar ninguna... Será que soy una loca... Pero prefiero seguir su lucha a olvidar su legado...

     Porque fueron somos, porque somos, serán...

29 de septiembre de 2016

Quien te va a querer a ti

Esa frase es posible que no se me separe jamás del alma...

Parecen palabras, pero no sólo son eso... son un zarpazo, que a base de repetirlo, te va dejando un surco en mitad del pecho...

Ayer después de leer un texto, esas palabras se me revolvieron dentro y volví a escuchar cada sílaba a la vez que notaba como esa vieja cicatriz tiraba un poco de las costuras... a veces pasa...

Y no, no necesito que nadie más lo entienda, y no, no puedo explicar cómo pasó porque ni yo lo logro entender, pero sea como sea ahí están esos años de mi vida, resumidos en esa frase que es pura miseria y desprecio... 

Hay que añadir, que normalmente esa frase, no suena neutra, sino que es amenazadora, definitiva y de alguna manera, toda una sentencia que aceptas porque estás convencida de que es el mejor trato que vas a conseguir...

Evidentemente aquella frase no era la única... eran muchas las maneras que encontraba para delimitar mis tiempos y mis formas...eran infinitas sus maneras  de intentar enjaular todo lo que sus miedos no fueran capaces de digerir, ahogados como estaban por complejos de todo tipo... pero entre mis triunfos, están los años de reencuentro que me esperaban fuera de aquella cárcel ... 

Dediqué los años siguientes a echar por tierra cada una de sus frases... hice añicos todos sus pronósticos fueran del tipo que fueran... y cada uno que eché abajo, era una pieza más que recuperaba su sitio en mi vida. A decir verdad, muchos de ellos tardé poco tiempo en derrotarlos...prácticamente lo que tardé en sacarle a él por completo de mis calendarios... pero la frase en cuestión fue otra cosa...

Ahora, pasados muchos años, puedo decir que soy feliz, que estoy enamorada como si no hubiera amado nunca, y que me siento querida cada minuto de mi vida... que estoy orgullosa del hombre que decidió compartir sus tiempos con los míos. De hecho a menudo me interrogo a mí misma, y llego a la conclusión de, que sigo queriendo pasar cada uno de mis días con él y con la certeza de que ese sentimiento en mutuo...

Y aún así, cuando oigo esa frase en algún lado, o la leo como me pasó ayer, la cabeza vuelve a vivir aquellos días...y vuelvo a entender que doler, dolerá siempre de una manera o de otra, pero que al final, el único que salió perdiendo, y mucho, fue él... Y que yo, aunque no se lo desee a nadie, finalmente, aprendí tanto, que aprendí a responder aquella pregunta... “Quién te va a querer a tí?”... Yo.



28 de septiembre de 2016

Vuelta al barrio

Recuerdo un tiempo en el que esto resultaba mucho más fácil...o a lo mejor no es que fuera más sencillo o no, sino que simplemente eran tiempos distintos.. aunque seguramente soy yo la que ya no encuentra las formas...

Es como cuando conoces una ciudad o un barrio concreto...cada recodo, cada callejón, cada oscuro rincón en el que dar luz a uno de mis pequeños misterios... rincones en los que yo misma descubría, dejando fluir las palabras, qué era lo que me arañaba las horas...

Era un placer cada paseo...

 Sentir las palabras brotar sin medida, descontroladas, y darme cuenta de que antes de llegar a los dedos, cambiaban el ritmo, y adquirían un sentido preciso (y a veces hasta precioso)

Sentir que con cada palabra, el alma soltaba lastre... que cada frase calmaba un poco algún zarpazo... notar que renglón a renglón la luz iba volviendo a aquel que era mi barrio, mi lugar en el mundo, o el lugar en el que el mundo era mío...

Fuera como fuese, aquel barrio fue cambiando... no sé si fue la crisis, la vida que me atropelló a lomos de la rutina, pero el barrio cambió, y perdí la costumbre de reencontrarme con sus calles...

De vez en cuando intentaba volver pero en lugar de reconocerme en cada uno de sus rincones, me sentía en gran medida fuera de lugar...como una extraña 

Aquella sensación me llegó a doler, así que de alguna manera me fuí distanciando...

Además, la vida reclamaba mi atención y lo de despistarse a última hora del día por barrios recónditos, acarrea falta de sueño, y eso es algo que no me puedo permitir...

Así que, ahora me encuentro, brújula en mano y con la paciencia cargada, esperando lograr recuperar ese barrio, esa bocanada de aire que me deje la mirada limpia de pasado y que me devuelva la sensación de por fin entenderme, que aquellas huidas me regalaban...

21 de septiembre de 2015

Mi Pequeño

Es curioso, que hasta ahora, no recuerdo haber dedicado una entrada a alguien como él... a pesar de ser de esos personajes que llenan tu vida de grandes recuerdos, de esos que cuando pasa el tiempo, adornamos con una capa de nostalgia que endulza aun más la memoria, y te aprieta con un pellizco el estómago... Aun así, juraría que ésta, es la primera vez, pero ahí vamos...

Hace más de 7 años, apareció en mi vida para quedarse, y desde el primer momento, la complicidad se hizo parte de nuestra rutina... aprendimos a convivir con errores y con aciertos, pero siempre con lo más importante, el cariño ... hablo de Mussu; y sí, Mussu es un perro... sin apellidos ni adornos absurdos, no es mi niño, ni yo su mami... es un perro y yo estoy feliz de que así sea, y él, garantizo que también...

Se que ésto será difícil de asimiliar, para anémicos en cariños caninos, y para obesos del amor cuadrúpedo... a mi en estas cosas, me gusta quedarme en el punto que creo más lógico, y en el que me parece más real... a pesar de que ésta, es una sociedad de trincheras, en la que salirte de ellas, te hace víctima clara del fuego cruzado, entre los que los consideran niños con un problema de pelo grave, y los que creen que no andar sobre dos patas, elimina cualquier posibilidad de sentimiento...
 
Reconocería a Mussu con los ojos cerrados, reconocería su tacto, su ladrido, o la forma de su cara... reconocería sus ojos, sus patas, e incluso las bolas de pelusa que suelta... le quiero, porque es mi compañero desde casi el día que nació, porque le elegí de entre sus hermanos por aquella manchita blanca en la frente que ahora es casi su huella dactilar, porque me recibe como si llevara semanas sin verme aunque haga apenas unas horas, porque me sonríe cuando me suelta su juguete en las manos para que se lo lance, porque me brinda amor incondicional cada día de nuestras vidas, sin importar el color que tenga ese día,  y porque me inspira una ternura indescriptible cuando le veo con la cabeza sobre las piernas de Jose, mientras éste sumido en la distracción de de un libro cualquiera, le repasa con la mano una y otra vez la mancha de la frente... 


27 de agosto de 2015

El simplismo del maltrato

     No me gusta hablar de éste tema... pero es que es mucho tiempo escuchando sandeces y tonterías que a decir verdad, son algo peor que eso, pero que prefiero no denominar como me gustaría por mantener una cierta elegancia en este blog.

     Cada vez que el tema de la violencia machista aparece, se multiplican por varias decenas el número de listos e iluminados, sin distinción de género, raza e ideología, que poseen la clave para resolver un problema que cuesta más de 80 vidas al año, por no mencionar las miles y miles que si bien no mueren, carecen de algo tan básico como la libertad de pensamiento y de obra. Y la clave es del estilo de: "No le permitas que te levante la mano", expresado de ésta u otra manera... véase un "no consientas que te falte el respeto", y un largo etcétera de expresiones similares y a decir verdad, igualmente inútiles.

     No deberíamos pensar que un maltratador, lo que hace simplemente es faltarle el respeto, o levantarle la mano a su mujer, sin más ni menos, no seamos tan ligeros, ni opinemos con tanta condescendencia... el maltratador no llega y le da una bofetada a su pareja o expareja en mitad de una discusión... eso nadie en su sano juicio lo consentiría... el maltratador lleva miles de horas invertidas... 

     Antes de que llegue la violencia, se ha ocupado de anular a la persona que tiene al lado... poco a poco y sin dejar huellas, va haciendo que se sienta pequeñita... al principio con correcciones, aue poco a poco van subiendo el tono, despues con rectificaciones, luego pasan a ser regañinas, que evolucionan hacia las broncas, hasta que logra que todo lo original o espontaneo de ella desaparezca, y que sienta una dependencia extrema, unido a inseguridades miles, y un complejo de inferioridad que es difícil de explicar. Si la persona que se supone que más te quiere, opina eso de tí...

     Visto desde fuera, desde luego no se entiende fácilmente, pero sólo hay que prestar atención a las declaraciones de la gran mayoría de las mujeres maltratadas que dejan oir su voz y como en muchos casos, lo que se oye es como les defienden... porque pobres, no pensaban lo que hacían, y claro... es que ellas les sacan de quicio, es que ellas hicieron algo que... o es que el alcohol... los exculpan, no por disimular de cara a la galería, sino porque están convencidas de que son ellas las que tienen la culpa, y que ellos, pobres, no lo hicieron con maldad... 

     Es una espiral demencial, sin duda, pero muy difícil de romper, porque de eso se ocupan ellos, de ir rompiendo las cadenas de ella con toda realidad fuera de ellos dos... se ocupan de separarlas de todo aquel que las quiere bien y así poder ir cerrando el círculo. 

     A decir verdad, no tengo claro porque explico esto, si la mayoría seguiran pensando que son mujeres, que permiten que un hombre les falte el respeto, es decir... seguirá siendo culpa de ellas... triste sociedad... y a decir verdad, bastante enferma de simplismo...