22 de diciembre de 2009

Bañados en salitre

La magia aparece de repente, te invade y colapsa los sentidos... no da tiempo a mirar, a escuchar ni a sentir todo lo que nos gustaría... la música llena el alma hasta que parece que se va a escapar por los poros... para ser sincera, no creo que nadie que haya conocido esa sensación sea capaz de renunciar a ella...

Y no solo se trajo la luna debajo del brazo, sino que la puso a nuestros pies... el señor Quique González, no nos regaló música, sino que más bien, nos colmó de emociones, y nos dejó participar de un espectáculo de esos inolvidables...

Y la sonrisa, era complicado retirarla del rostro, gente tan variada, tan distinta, se unió en una sola voz con la intención de hacer de aquel concierto, un momento inolvidable... un momento con el que recuperar la fe en la posibilidad de que el mundo, mejore con la banda sonora adecuada... con la fe de que ciertos momentos, no tienen precio, pero si un valor incalculable...

A todos se nos olvido la hora gélida que pasamos en la puerta esperando que nos dejaran entrar... a todos se nos fue de la cabeza la sensación de no sentir los pies, tal vez porque no es tan habitual sentir, el alma a flor de piel... pero ahí estaba... poniendo firme cada poro, intentando escaparse...

Sin duda, si en algún momento lo dudé, el Sábado, recuperé todas las esperanzas de que la magia, es algo más que una realidad, digan lo que digan las discográficas, hay vida más allá de Luis Miguel...