23 de abril de 2018

Concierto de nuestras vidas...

Hace tanto que no recurro a ésto para entenderme, que no sé si sabré hacerlo...

Se suponía que íbamos a celebrar el cumpleaños de un amigo, 20 años cumple según él, aunque a ratos parece un suspiro y momentos después, cuando echas la vista atrás y recorres tantos recuerdos, tienes la sensación de que es una vida ...

Con nervios, casi tantos como ganas... con la mano izquierda en el amor de mis días, y la derecha en la amistad sin la que no me imagino, nos pusimos cómodos...

Apenas en los primeros acordes de Ven, lo entendí...  los que en realidad estábamos de celebración éramos todos nosotros, no sólo Ismael... Porque el tiempo nos va dejando arañazos y caricias en el alma, no sabría decir en que porcentajes; es cierto que no existe el tiempo perdido y muestra de ello es que cada huella de su paso nos tatua un recuerdo que algunos entrelazamos con versos y acordes, formando una maraña de momentos y sensaciones, que en conciertos como el del otro día, se vuelve un vendaval que no deja rincón del alma sin levantar...

Sucede que al sonar los primeros acordes de alguna de sus canciones, el pasado vuelve a marcarte el paso, y te lleva a ese preciso momento en el que ese instante se hizo impermeable al futuro... 

El no estarás sola me hace fuerte, eterna e inquebrantable, porque cuando suena, estrecho la mano de mi otro lado del cristal, esa que la vida me puso delante en aquel eterno libro de visitas y con la que el destino me permitió compartir, ya va para 15 años. Con ella Recuerdo dejó de ser lo que era, y pasó a ser una declaración de intenciones tras horas de debate sobre sus significados y de remarcar el hecho de que rendirse se rindió uno, y a ella la rindieron, lo que nos vino bien para cicatrizar alguno de los zarpazos recibidos... nada volverá a ser lo mismo desde aquello... nosotras tampoco lo fuimos...

Canciones que nos devolvieron a los veinte años, a esa juventud que nos resistimos a dejar ir pero que ya no es lo que era y por primera vez en muchos años, me sentí exactamente igual que entonces... igual que en aquel concierto del PCE en 2005, aunque más libre, más yo y menos jodida pero con las mismas ganas de gritarle al mundo que aquí seguimos, que aunque es cierto que no encontramos aun la arena debajo de los adoquines, no lo es menos, que no dejaremos de buscarla... y muestra de ello, sin duda, fue La Llamada... sentir como si se me prendiera en el pecho, esas ganas de cantar, y de hacer realidad la frase de que la tristeza si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas... y como estos veinte años, este sábado, también nos ha cambiado la vida, ojalá el amigo que cumplía años, sintiera todo lo que quisimos devolverle... porque le debemos parte de esta media vida... 

P.D: Sin Ismael, no conocería a las personas con las que no sólo compartí el concierto, sino que comparto mi vida desde hace más de una década...