25 de abril de 2012

Ely... aquí tienes ... espero que te guste...

23 de abril de 2012

Galileo y Marwan

Creo que es posible que haya cambiado un poco el punto de vista... o quizá la manera de afrontarlos... tal vez sea que me hago mayor, o que tengo tantas cosas en la cabeza, que voy predispuesta a engancharme a cada acorde como si fuera el último... creo que esa es la frase más acertada... "engancharme a cada acorde como si fuera el último"... imagino que es otra manera más de enfocarlo... y ya perdí la cuenta de las maneras empleadas... 

Sea como fuere, allí estaba, con su mano sobre la mía, y un movil gritando goles... la noche empezaba bien para algunos, y no tanto para otros... pero imagino que al final es como todo... si nadie pierde, tampoco nadie ganaría... aunque mentiría si dijera que la noche del sabado, no ganamos todos un poco... 

Las mesas fueron encontrando poco a poco dueño... y mis sentidos decidieron despertar y multiplicarse... y vi como la música se puede bailar si se siente, sin importar mucho lo que haya alrededor...es cuestión de dejarse llevar y sentir sin más... también me vi reflejada años atrás, en unas crías que escuchaban hipnotizadas cada acorde, y de vez en cuando se sujetaban la una a la otra, como para intentar sostenerse... no pude evitar la sonrisa al entender, que no inventamos nada... aunque al sentirlo nos parezca que nadie nunca sintió nada parecido... 

El caso es que, el mundo se detuvo, aunque eso no me sorprendió... dejó de importar la calculadora, las cuentas y hasta el casero... el mundo simplemente se paró a jugar entre los acordes de su guitarra... no había espacio para nominas ni contratos entre el arco y las cuerdas del violín... nada importaba, ni importará nunca, si la música logra convencerte de que te dejes llevar, de que sin lugar a dudas, la magia existe y ella es la protagonista... 
 
Mas alla de problemas de sonido, de bromas varias, y de tantas cosas que suceden... me quedo como siempre con la música... con lo bonita que suena cada canción en compañía del violín de Marino... con lo bien que me hace sentir cada acorde, y con lo que calma todo lo malo que la vida no duda en regalarnos... me quedo con lo que ha cambiado cada nota y con lo que ha crecido, también su voz... con los recuerdos que me trae cada concierto, al revivir de algún modo todos los anteriores y lo que sentí en ellos... con lo feliz que me siento cuando le veo que sigue bajando del escenario de vez en cuando a cantar sin micro... me quedo con la música, sin más... porque al final es lo mas grande... y sin ella, todo sería mucho más gris... me quedo con las ganas, como otras veces, de explicarme mejor... pero imagino que la mejor manera de entenderlo, es yendo a un concierto... y dejándose llevar... solo hay que fiarse del artista, él sabe el camino, y simplemente, disfrutar del vuelo...