29 de enero de 2014

Carta a Gallardon II

Rebuscando palabras con las que opinar de la vida que nos tocó vivir, sin usar términos malsonantes, ni acordarme de la familia de más de uno... Está visto que me pongo retos difíciles...

Intentaré sólo puntualizar ciertas cosas, para dejar tranquila a mi conciencia, y prometo intentar utilizar las palabras más correctas, porque puede que los señores que nos gobiernan sean basura, pero la que escribe tiene una madre que la lee, y una educación recibida y bien asimilada.

Señor Gallardón: 
     Desde que me plantearon la primera vez el dilema del aborto, contando con algo menos de 16 años, en una clase de ética en el instituto, tuve dos certezas: 

     -Certeza numero uno, mi elección personal, en circunstancias normales, sería contraria al aborto. En circunstancias extraordinarias, como pueden ser los casos de malformaciones, decidí no planteármelo, por ser incapaz de decidir de antemano algo tan tremendamente doloroso. 
     -Certeza número dos, la necesidad de comprender que cada caso, no es una cifra, sino una realidad, que sólo, la que la está viviendo, es capaz de juzgarla y decidir sobre ella.

     Con estas dos certezas mías, siempre tuve claro, que una decisión de este tipo, no puede ser tomada desde fuera. 

     No se con que mujeres se codea usted, señor ministro, y la verdad, tampoco me preocupa en exceso... sé con las que me codeo yo, y no acepto que nos trate como simples contenedores, incapaces de decidir o necesitadas del paternalismo del estado para la supervisión de nuestras elecciones. 

     No le admito que hable de la libertad de la maternidad, de la forma en que lo hace. La maternidad es un derecho, es un ejercicio de responsabilidad, es una de las decisiones más importantes en la vida no sólo de las mujeres, sino de las personas, y convertirla en una obligación la desdibuja. La maternidad es demasiado importante como para que usted la utilice para su campaña de misoginia y acoso a las libertades de las mujeres. 

     No me extenderé más, pues no tiene sentido... usted y yo no nos pondríamos de acuerdo nunca, será que ciertos conceptos, los entendemos de manera muy distinta... por suerte para mi, porque sinceramente, hay que ser obtuso y ciego emocional para plantearse si quiera que una ley como la que usted quiere imponernos va a mejorar en algo las vidas de los ciudadanos, porque se supone que para eso se hacen las leyes, no?... 


(no seré yo la malpensada que diga que se hacen para mejorar la posición en la cadena sucesoria, y para ascender en las preferencias del sector más duro e integrista del partido y poder optar a un escalón más alto)

2 comentarios:

Julia cortizo castañon dijo...

La suscribo punto por punto...sobre todo en lo de hablar de ciertas cosas sin acorarse de la madre de nadie...

Pilu... dijo...

Simples contenedores... pues sí, parece que eso es lo que somos para algunos... lo que me sorprende es que las mujeres del partido popular suscriban esto... aunque no sé de qué me sorprendo... volveremos a antaño, donde las que tenían dinero (aquí entran las señoras, por llamarlas de alguna manera, que cito arriba)... y las demás a carniceros...

y lo mejor de todo es escuchar que esto reactivará la economía...