24 de octubre de 2011

A volar...

Las palabras se agolpan en las yemas de los dedos... y esta vez si hay palabras para definirlo, pero... tengo dudas de que sean las suficientes...



Emoción... al llegar a la calle Arenal y darnos cuenta de que la cola llegaba más allá de la Chocolatería San Ginés... caminando para buscar al último, recordé tantos conciertos en el libertad, llegando con la hora pegada, un concierto en el pce, sin equipo de sonido, Galileo, el Pay pay, la Buena Ventura y tantos sitios... y aquí estamos... con los nervios guardados en el bolso y la fobia a las aglomeraciones en las pestañas... pero, esta vez no podía faltar... 



La entrada en la sala, con el pie derecho, como quien se cree parte de algo... para que tengamos suerte y todo salga redondito... como si la suerte hiciera falta cuando las ganas y la magia juegan en el mismo bando...



Un rinconcito de la sala, atrás, es cierto... pero no doy más de mí... el escenario preparado, los nervios en su sitio y el alma, casi saliéndose por la boca... recuerdos y deseos que se agolpan en las pupilas, con el único anhelo de que se demuestre aquello que muchos sabemos ya con certeza... que la música es algo más que una melodía y una letra... que la magia no solo existe, sino que eligió la música para expresarse...y la voz de Marwan para darle forma...



El concierto empieza con fuerza, como el que se ha estado conteniendo mucho tiempo y encuentra por donde encauzar su camino... Y el silencio se esfuma y la Joy, huele a nervios y emoción... y las voces se mezclan... y a partir de ahí, todo sale tan natural... como si no existiera nada más... 



Y Marwan, se derrama de a pocos sobre aquellas 1000 personas que, decidieron parar el mundo fuera, y dejarse llevar sin más... música, que se clava en las tripas como si nunca lo hubiera hecho, y lágrimas, que deciden por su cuenta que aquel es un buen momento para nublar la vista... 



Las canciones se suceden, sin prisa, entre los piropos al artista y las complicidades varias... un violín que hace enormes las melodías, y la voz que sonaba mas madura que nunca... canciones de amor, que en otro tiempo dolían como espejos rotos y que hoy hacen recordar cicatrices... declaraciones de optimismo en vena, que logran que el animo crezca y se haga enorme... y a estas alturas, me olvidé de donde estaba y hasta de las fobias que el tiempo me regaló... será que ya para entonces, solo quedaba la ilusión del que es consciente, de que lo que está viviendo es irrepetible y de que disfrutarlo, es la única opción...

 

Entre canción y canción, el artista miraba al público y sin necesidad de palabras, sus gestos demostraban la emoción… radiante… así es como se le vio en el escenario… radiante de ilusión y de optimismo… de felicidad y satisfacción… radiante, porque sin duda brilló… y nos contagió a todos…



Podría estar horas... usando palabras, que poco a poco, dibujaran completa aquella noche... podría definir, canción a canción, como me hicieron sentir, como de inmensas sonaron... pero esto sería eterno... confieso que lloré... sin muchas explicaciones, pero sin poder (ni querer, seguramente) evitarlo... de emoción, de alegría, que se yo... porque escuchando sus canciones nuevas, supe ya hace tiempo de qué manera estaba creciendo, pero esa noche fue una declaración de intenciones... esto es sólo el principio y me quedé con la sensación, de que la Joy, se queda pequeña…