28 de septiembre de 2016

Vuelta al barrio

Recuerdo un tiempo en el que esto resultaba mucho más fácil...o a lo mejor no es que fuera más sencillo o no, sino que simplemente eran tiempos distintos.. aunque seguramente soy yo la que ya no encuentra las formas...

Es como cuando conoces una ciudad o un barrio concreto...cada recodo, cada callejón, cada oscuro rincón en el que dar luz a uno de mis pequeños misterios... rincones en los que yo misma descubría, dejando fluir las palabras, qué era lo que me arañaba las horas...

Era un placer cada paseo...

 Sentir las palabras brotar sin medida, descontroladas, y darme cuenta de que antes de llegar a los dedos, cambiaban el ritmo, y adquirían un sentido preciso (y a veces hasta precioso)

Sentir que con cada palabra, el alma soltaba lastre... que cada frase calmaba un poco algún zarpazo... notar que renglón a renglón la luz iba volviendo a aquel que era mi barrio, mi lugar en el mundo, o el lugar en el que el mundo era mío...

Fuera como fuese, aquel barrio fue cambiando... no sé si fue la crisis, la vida que me atropelló a lomos de la rutina, pero el barrio cambió, y perdí la costumbre de reencontrarme con sus calles...

De vez en cuando intentaba volver pero en lugar de reconocerme en cada uno de sus rincones, me sentía en gran medida fuera de lugar...como una extraña 

Aquella sensación me llegó a doler, así que de alguna manera me fuí distanciando...

Además, la vida reclamaba mi atención y lo de despistarse a última hora del día por barrios recónditos, acarrea falta de sueño, y eso es algo que no me puedo permitir...

Así que, ahora me encuentro, brújula en mano y con la paciencia cargada, esperando lograr recuperar ese barrio, esa bocanada de aire que me deje la mirada limpia de pasado y que me devuelva la sensación de por fin entenderme, que aquellas huidas me regalaban...

1 comentario:

Malena dijo...


Precioso como todo lo que escribes-
Niña tu vales mucho