5 de agosto de 2013

La magia del circo

Hoy, que tengo el día torcido, no se sí por el calor, por la fecha o por la hora a la que me suena el despertador, es uno de esos momentos en los que intento agarrarme a los cables a tierra que encuentro echando la vista atrás...

Llevo semanas intentando hacer una crónica... Pero cada vez que la empiezo, me invade la sensación, de que esta vez, el papel de cronista se me escapa de los dedos...

Aún así, mi cabeza vuelve cuando menos lo espero a esa noche de Julio, en la que el mundo se llenó de globos, y la música hizo de los problemas diarios, un mal recuerdo...

No se trata de la guinda de un pastel, ni de la llegada a un momento predestinado... Es simple y llanamente magia en el estado más emocional posible... Es música, en el mas amplio sentido de la palabra...
Fue algo, que difícilmente puedo llegar a describir...

Los nervios al principio, el nudo en la garganta, y las ganas de encontrar la forma de que todo encaje... Cuando eso se logra en el primer acorde, justo en ese momento, todo es posible...

Y sin duda, no se trata de que todo fuera posible, sino que lo fuimos haciendo realidad...

Cada canción encontraba las voces del público para arroparla, mientras cada silencio hacia brotar la originalidad y verborrea del artista... La complicidad iba en aumento con cada verso, con cada confesión sobre sus sueños y sus fuentes de inspiración... Cada risa nos acercaba un poco más... Y el mundo fuera del Price dejo de existir... Porque no nos hacia falta nada más, que seguir soñando...

La voz y guitarra, acompañada del cuarteto de cuerda, suena inmensa... Engrandece y abriga las canciones para que lleguen en su punto a los sentidos... El violín de Marino, inolvidable ... Alternando esa caricia con la intensidad de la banda, hacen una mezcla de suavidad y fuerza, contundencia y besos para no dar tregua a la piel del alma, que se pone firme sin pedir permiso, y sin necesitar más motivo, ni más excusa...

Los invitados fueron apareciendo en el escenario, encajando sin problema en aquel puzzle de acordes y sensaciones que estábamos creando... Quizá esa es la gran diferencia con otros conciertos vividos últimamente... El hecho de sentir que todos y cada uno de los presentes, formábamos parte de aquello... y no de forma furtiva, sino que Marwan de alguna manera nos abría la puerta de su sueño de escenario más grande, para ser participes...e imagino que ese sentimiento, ese sentirte de algun modo protagonista de cada nota, es el que te va empujando a meterte más y más en el papel... Es el que te anima a abrir un poco más los sentidos, a bajar las barreras que a veces levantamos para protegernos de ciertos golpes de mar, y simplemente dejarte llevar... Sin importar mucho el destino...como si de un extraño viaje a Itaca se tratara... Nada, salvo vivir aquello, era importante en esos momentos...

Inolvidable, ver y escuchar a Pedro Guerra... Y al público que susurraba como quien no quiere que su voz rompa los sueños del que sueña... Y el susurro fue parte de la canción, y las voces de los artistas que llenaban el teatro de versos, besos y caricias... E imagino que yo hace mucho que sé que nací para amar la música... Y por canciones como aquella, este amor tiene sentido...

Rafa Pons, Rozalen, Ismael... Todos encajaban en el puzzle, y lograban mantener la sensación de que nada puede salir mal, cuando se conjuran tantas ganas con artistas como ellos... Mientras el público seguía cumpliendo con su parte, sin un solo instante de duda, sin darle una tregua a los sentidos, y tatuando cada segundo en la memoria...

Me guardo a Jorge Drexler... Con la milonga del moro judío,.. En la que buscamos respuestas, y las dimos... En la que pedimos paz, o más bien la exigimos ... Que la vida vale mucho más, que un trozo de tela triste...y sienta muy bien poderlo gritar en compañía de vez en cuando...

Fue un concierto eterno, concentrado en un par de horas... Un concierto que no acabara en mucho tiempo, pues la memoria me lo devolverá de vez en cuando... En días como hoy, por ejemplo... Me servirá para reconciliarme con el mundo... E imagino que no solo a mi...

No puedo describirlo todo... Me falta Luis, Rafa, me faltan canciones por deletrear como ya hice tantas veces... Me dejo la reconciliación en parte con Ismael después del concierto de Granada... Y tantas cosas que sentí, y que no puedo explicar sin hacer de esto algo eterno... Pero, sea como sea, lo escriba o no, aquel concierto ya es uno de los mas grandes a los que he asistido... Uno de los mas grandes de los que he formado parte...

Gracias, Marwan... Por semejante regalo... Ojalá sirvan estas letras para que sepas hasta donde llegas... Y sobre todo para darte de alguna manera las gracias por dejarnos formar parte de algo así...




2 comentarios:

DEIVID dijo...

Leerte me acerca al concierto al que no pude asistir.... y me da alas para no perderme el próximo.

Un besazo

Ladrón de Guevara dijo...

Comparto contigo eso de la reconciliación con Ismael. Su concierto de Madrid en el Circo Price me disgustó mucho, me pareció que había perdido las ganas y el amor por la música. Y sin embargo, cantando aquella canción que habla de futuros veranos, volví a ver en él aquella fuerza.

El concierto fue mágico, a pesar de que me hubiera gustado escuchar a los invitados en alguna canción más, e incluso de disfrutar de muchos que, lógicamente, no pudieron acompañar a Marwan.

Cuídate.