26 de octubre de 2010

Carta sin destino

Pensé en un principio, escribir una carta destinada al Papa, con motivo de su inminente viaje (si nadie pone sensatez a esto) a nuestras ciudades... luego, descarté la idea... primero porque evidentemente el alto poncifice no va a dignarse leer una carta en la que en lugar de contarle mis miserias para pedir mi absolución, contaría las suyas (bastante más jugosas y duras), para pedir su condena... segundo, porque la que escribe, no cree en dioses supremos, ni en glorias benditas tampoco... y tercero, porque no deja de ser una pérdida de tiempo, escribirle a alguien, que o bien cree ciegamente que todos nuestros destinos están regidos y planificados por un ser superior y magnánimo que juega con nosotros al Julepe, o bien es un hipócrita consumado... ni que decir tiene que cualquiera de las dos opciones me resulta corrosiva... así que preferí ahorrarme el esfuerzo...

Luego, me planteé la posibilidad de escribir a los que tuvieron la brillante idea de financiar con dinero púbilco esta excursión papista o papal... pero ahí si que tengo pocas esperanzas, tanto de que lo reconsideren, como de que entren en razón... porque como decía mi abuela, de donde no hay, pues no se puede sacar... y a estos señores y señoras, por definirlos de forma rápida, con distraer la atención un ratillo son capaces de vender, no a su padre, que eso no les gustaría, pero si a los nuestros... no les escuece repartir y gastar lo que no es suyo...

Así que, pocas son las opciones que me dejan al respecto... sólo esta sensación de teatro, de escena de comedia tonta, de esas que por no tener, no tienen ni gracia, y que sin más sólo te dejan al salir del teatro 20 eurillos menos en el bolsillo, que es lo que te costó la entrada... sólo que en esta situación, lo que nos dejan es un agujero de algún euro más... que sin duda se verá compensado con la congelación de las pensiones, porque hay que apretarse el cinturón, y todos sabemos que la ropa del papa, oro si, pero cinturones pocos...

Y para ser sincera, hay pocas cosas que me produzcan más rechazo que las religiones... porque solo hay que pasear la historia para entender ciertas cosas... que afirman ayudar al desvalido, pero siempre estuvieron del lado del poder... que se entrometen y juzgan a todo el que no comulga con su ideario... que en varias etapas de la historia, han masacrado a todo el que pensaba distinto o pensaba sin más... que aun así dan lecciones de moral... que se creen los dueños de la etica, cuando en realidad carecen de ella... que señalan con el dedo, pero cortan las manos del que osa señalarlos... que son la definición perfecta de hipocresía... que engañan y roban a ancianos, aun a dia de hoy, con la única intención de adueñarse de sus pertenencias cuando falten... que ignoran al necesitado siempre que no les supone beneficio alguno... sólo tienen una cosa buena... y es que aun queda gente que en nombre de esa iglesia, hace cosas dignas de admiración... pero son tan pocos ya...

Así que, esta carta, no llega ni a carta ni a tener destinatario... es un mordisco al aire, un grito que de poco servirá pero que quiero lanzar sin falta... porque no entiendo que un pais supuestamente laico, en crisis, y con las políticas más austeras de la historia reciente, se permita el lujo de traer aquí a la cabaretera más cara del mundo... al prestidigitador que no se molesta ni en esconder sus trucos... al estafador que en nombre de algo en lo que ni cree, nos mete la mano en el bolsillo... y sólo pensar que con mi dinero, se le van a pagar sus lujos, se me calienta la boca...


1 comentario:

Álvaro Dorian Grey dijo...

Pero uno se queda más tranquilo escribiendo la mala leche. Te entiendo perfectamente en todo. ¿A quién podemos gritar que no queremos que venga este señor? Y que si viene, qué se lo pague de su bolsillo como los demás ministreos extranjeros y no como si fuera una mega estrella del rock...
Estoy contigo
saludos y salud