18 de abril de 2008

El trabajo dignifica

Eso lo debió de decir un empresario... sin duda... porque depende del trabajo, y de muchos factores externos...

Cuando examino con cautela mi vida laboral, resulta que hasta yo misma me sorprendo... cuando la cuento entre cervezas y alguna que otra tapita, más de uno se descojona... como para no reirse...

Una empezó por ser panadera... bueno, mejor dicho, empezó por no estudiar porque era un poco perra... como no estudié, a pesar de las charlas de los profesores de instituto, pues, aprendí a buscarme la vida...

Lo dicho, primero panadera, pastelera, dependienta, aprendiza de obrador... todo en el mismo contrato, que se resumía como "aprendiza", que venía siendo una mierda de contrato, una mierda de horario, y una explotación consumada... pero... con esa edad, te parece que te comerás el mundo, y una pastelería es buen sitio para empezar a abrir boca...

Duré poco en ese "sector" a pesar de que sigue siendo uno de los que más me agrada... un curso, unas practicas, aprendí a hacer todo tipo de panes, y mi titulación me permitiría trabajar en un obrador de panadería sin dificultades... la unica dificultad que encontré, tener 20 años, y no tener colgajo entre las piernas (perdon por el termino, pero es muy made in Bea), los contratos que proponían, eran todos de dependienta... y nunca me vi demasiado cara al público... resultado, pues terminé currando en el corte ingles, en los almacenes de valdemoro, donde no es necesario el colgajillo para cargar cajas de vajillas completas de 12 cubiertos... que por si no os lo imaginais, pesan como su puñetera madre...

Allí escuché frases míticas... cuando no tenía fuerzas para mover un palé de leche al completo con mi traspale, pedí que me dejaran coger el toro... a lo que me contestaron "uis, es que el toro no es para mujeres"... los ojos como platos... cierto, se me olvidaba que mover con el traspalé semejante peso es sin duda algo más femenino que manejar una máquina con cuernos... indignación...

Luego me dieron una maquina elevadora, y pasé a cargar aquellos pesos en las alturas... un cinturón de seguridad (que la seguridad era que te partía en dos en caso de que algo ocurriera), y 12 metros de altura... y ahí estaba yo, dignificándome... bueno, y jodiendome la espalda...

Un principio de hernia discal, por las burradas cometidas, me significó la baja... a pesar de ello, con prescripción médica para que me cambiaran de puesto, volví a Valdemoro... me cambiaron de la sección vajillas, a la sección coches... es decir, cajas con 4 garrafas de aceite de motor, a 5 litros de aceite por garrafa hace un total de... Bea de baja otra vez... escuchando frases del tipo "no veas si nos ha salido delicada..."... mis biceps decían lo contrario... conseguí una masa muscular brutal en aquellos 11 meses de carga y descarga... aprendí a defenderme en un mundo bastante complicado... no creo que me dignificara mucho, pero... sobreviví... que viene siendo algo...

Otra de mis joyas laborales, fue contar gente en los autobuses interurbanos... una esperiencia enriquecedora... si... en pleno mes de noviembre, recorriendo los alrededores de madrid y conociendo pueblos que ni si quiera era consciente de que existían... una chapita del consorcio, una libreta de notas, unos listaditos, y los ojos bien abiertos... hay que contar cuantos pasajeros entran, que abono llevan, y cuantos se bajan, en cada parada... dos puertas, dos ojos... os lo imaginais, no?... no os fieis nunca de las estadísticas del consorcio...

Uno de los días, pelada de frío (me tenía que poner en la puerta, con lo cual, no entraba en calor en toda la mañana...), el autobús llegaba con retraso a todas las paradas, y una buena señora, me comentó al ver la chapa del consorcio de transportes... "niña, tu que tienes mano en el consorcio..." no la dejó terminar la frase, la carcajada que se me escapó de las tripas... era evidente dada mi situación de labios morados y manos enrojecidas por el proceso de congelación, que yo era una alta ejecutiva del consorcio...

No se queda atrás el trabajo de telemarketin... lo que viene siendo llamar a casas de particulares, ofreciendo una batería de cocina maravillosa y que tiene el modico precio de... riñon y medio... tremendo...

Y para que dejar atras mi ultimo año y medio en la tienda de reformas... allí aprendí a lidiar con los trabajadores de la construcción, con un jefe vallekano de pura cepa, y otro malnacido de pura estampa... aprendí a llevar una empresa sin tener al principio ni zorra, aprendí a reconocer los distintos tipos de pegamento, pegolan, cemento blanco y escayola... aprendí lo que es un rectificado... aprendí a defenderme en un mundo muy masculino... aprendí a tratar con la gente... y aprendí a ver lo que no quiero ser jamás... ví como de miserable pueden llegar a ser las personas... y entendí que prefiero mis utopías a sus certezas... porque sus certezas les hacen desgraciados... mis utopías, me hacen feliz...

Y ahora... pues... contenta... una empresa con buen ambiente, salvo la excepción, que viene siendo la que pone la pasta... una empresa llena de chucherías, huesitos y lacasitos de contrabando... una empresa en la que hay a menudo risas y abrazos... debo reconocer que el primer día me marcó ver a Rosa y a Zaida dandose un abrazo... pero yo es que soy muy ñoña, ya lo sabeis, aunque tenga ese tinte vallekano en la sangre... y hable como si acabara de soltar el camión...

En fin, que el trabajo dignifica, no?... pues yo debo de ser super digna... como decía un amigo mío... si el trabajo fuera bueno, se lo guardarían los ricos para ellos... pero no, nos lo dan a nosotros... por algo es, no?...

1 comentario:

lunazul dijo...

Jajaja, el día que me ponga yo a hacer repaso laboral, te va a entrar la risa floja, jajaja!

Aunque, bien pensado, no estaría mal como terapia de choque, ahora que estoy en paro..

Del presente, quédate con lo bueno. Lo que viene significando:

que le den a la jefa!!

Podrías proponer que, para su cumple, le compréis una lata de vaselina tamaño familiar... para que no le escueza mucho, uis...
jejejej!!

Ya sabes, risoterapia :D

Un abrazo, nena!