25 de marzo de 2008

Semana Santa

No tenía pensado escribir esto, pero... en parte creo que lo necesito, en parte creo que ciertas costumbres, no cambiarán nunca... porque necesito sacarlo del pecho, y por escrito, es la única manera real que encuentro... sobre todo, cuando está lejos...

Ha sido una semana santa muy extraña... o quizá, sólo ha sido la continuación de lo que yo quiero que sea mi vida, y por una ironía genial del destino, voy logrando... no se trata de pedir grandes cosas, de tocar grandes estrellas con las yemas de los dedos, sino más bien, de ser fiel, de ser, feliz...

Bajamos a Huelva, con los nervios en la maleta, y con tantos planes que parecía imposible que unos pocos días dieran para tanto... y es cierto, no cumplimos casi ninguno de ellos, salvo uno... disfrutar cada momento...

Me descubría corriendo por la casa, descalza, y con una sonrisa complicada de explicar... me descubría jugando por debajo de la mesa, con los dedos de un "prinpice" que diría mi sobrina... me descubro, sin pensar, sin necesitar calcular palabras, modos o formas, sino, simplemente viviendo... me descubro con el corazón en mitad del pecho y a flor de piel...

Y haciendo bromas, y de charla... y creo que hacía semanas y semanas, o puede que incluso meses que no hablaba tanto... que no reía con esas ganas... que no lloraba como lloré la mañana del domingo al descubrir, que el sueño, tenía escrito fecha de caducidad al dorso... como se despide una de la felicidad?...

Así que, decidí no despedirme... decidí dejar mi cascabel en manos del prinpice encantado, (y sí que estaba encantado...)... decidí volver a madrid con el alma tiritando, es cierto, pero con una sonrisa tibia... decidí que las distancias son unas hijas de puta, pero... el miedo no nos hará más felices... y él, si lo hace...

Decidí dejar hablar al corazón, que dicen que sabe de estas cosas... y el corazón deletrea su nombre... y recuerdo lo bien que sonaba ismael, recitado por mi memoria, entre el nórdico y su espalda...

Y a Cadiz se me fue un pedacito del alma... pero es justo el pedacito que me recuerda, porque mi color es el azul... porqué el amor, siempre merece el riesgo...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Si, entiendo esas letras que deletrea tu corazón, no sabes de que manera..jajajaj, y tampoco sabes lo mucho que alegra leerte asi...
Besitos, muchíiiiiiiiiisimos.
Maria.
PD:( tienes deberes que hacer jeje)

Anónimo dijo...

Cuatro días...suficientes para que la vida te de un vuelco. Para que sientas que todo cobra sentido.

Cuatro días de risas, caricias, besos, siestas...

Cuatro días inolvidables, que son sólo son el comienzo de lo que está por llegar. Porque éste viaje que hemos emprendido tiene muchas estaciones a las que llegar, muchos planes y sueños por cumplir...

Besos de tu " prinpice ".