Y sin saber muy bien cómo, te enfrascas en un sueño raro y empiezas poquito a poco...
Quizá estoy loca, o tal vez sobra el quizá, y soy consciente de que ésto es una locura completa... pero tampoco importa mucho...
Mis recuerdos, en una amplia mayoría, se dividen entre recuerdos relacionados con la música, y recuerdos relacionados con las palabras...
Siempre que he podido, he mezclado ambos placeres... llevo creo que miles de años escribiendo crónicas de conciertos, por el simple placer de dejar testimonio de lo ocurrido, tal vez, para no olvidar nunca lo que me hicieron sentir... hay quien hace miles de fotos, yo, hago una crónica, y a decir verdad, para mí, tiene el mismo propósito...
Pensar en hacer de ese delirio otra cosa, no se si tiene sentido... cantante sé que no puedo ser, por la salud de la música y de todo el que tenga oidos... pero escribir, pues mira... tan mal, tan mal, no se me da... aunque los piropos siempre me queden grandes...
Y puestos a enloquecer... pues enloquecemos del todo.. y en lugar de hacer lo que parece normal, pues me tiro ya de cabeza al acantilado, y me vuelvo historiadora de andar por casa, y me pierdo a principios del siglo XIX, que en aquella época, este bendito país, era como para no prendarse de sus días...
Así que, así me encuentro... a medio camino entre la ilusión infantil de quien hace algo que le hace feliz, y la crueldad adulta de quien no sabe si todo esto le quedará grande... el caso, es que mientras esas dos mitades se pelean entre ellas, pues ahí sigo yo... disfrutando...
2 de marzo de 2015
4 de febrero de 2015
A ver si aprendemos
Intentar escribir de política estos días, es una quimera...
No se puede explicar desde la sensatez casi nada de lo que está pasando en este país... y creo que exagero con el casi...
Es inexplicable que en este pais se aguante de la manera que se aguanta, todo lo que día tras día nos van tirando encima... pero ahí estamos... con miedo a podemos... con dos cojones...
En este país, la corrupción es parte de la fauna ibérica, al igual que el corrupto, y que la especulación son miembros naturales de nuestro hábitat... hemos presenciado escándalos insoportables, de miles de millones... pero para ser insoportables, pues oye... los hemos ido soportando... como jabatos...
Tenemos aeropuertos sin aviones; durante años, hospitales sin camas ni material sanitario; tenemos rotondas en cada cruce de carreteras medianamente significativo, y en todas ellas, faltaría más, una escultura-fuente-busto-jardín, para hacer las glorias de unos presupuestos bien repartidos; tenemos privatizaciones de todo tipo, comisiones variadas, robos sin nombre edulcorado, EREs, tarjetas, financiaciones ilegales, y un etcétera eterno e inimaginable...
Tenemos corruptos de todo tipo, condición, partido y organización... los peores, los del contrario siempre, el único denominador común, que todos nos robaban a los mismos... a los mismos gilipollas de siempre, que mas alla de la pataleta inicial, pues oye... les seguimos votando... no vaya a ser...
Los sueldos han bajado a limites inviables, en España hay millones de personas bajo el umbral de la pobreza, hay niños que no hacen las tres comidas diarias, hay mas de 4 millones de personas que sufren pobreza energética, hay colas eternas en los comedores sociales y en bancos de alimentos... pero oiga, que hablar de emergencia social, es de tremendistas, y que hay que tener cuidado que Podemos trae la pobreza para todos... como si ahora nos repartiéramos los millones...
Pero este país, con sus errores, que los tenemos... (que los seguimos votando coño... que despertar ya no es deseable, es que es imprescindible...), sigue manteniendo una compostura inaudita... este país recordó de golpe lo que es la familia... lo que es juntarse alrededor de un brasero para calentar no sólo las piernas... lo que es hacer un puchero para 6, y que coman 9... recordamos lo que es sentirse parte de un todo, y que ese sentimiento no te quite el hambre, o el frío, pero si te permita recordar algo tan necesario como es que no estás solo... Este país recordó que la solidaridad es de un valor incalculable, sin importar la economía... este país fue respetuoso y civilizado a pesar de la miseria de sus gobernantes... y eso, es para estar orgullosos...
Pero en mi modesta opinión, es momento de estar orgullosos por más cosas... por ser un país responsable, por ejemplo... que entiendo que no a todo el mundo le interese la política, pero que igual ya deberíamos haber aprendido que a todo el mundo le repercute... así que, esta vez, en lugar de quejarnos en el bar de lo jodido que está todo, en lugar de decir que todos son lo mismo, en lugar de bajar los brazos y permitir que los demás decidan sobre nuestro futuro, lo deseable, es que lo hagamos cada uno de nosotros... que demostremos en la urna qué queremos para los tiempos que están por venir... Otra abstención del 40% sería otra condena... porque es cierto que los que nos gobiernan, son una panda de inútiles, pero no lo es menos, que se eligieron en unas elecciones... y ahí, les pusimos entre todos... así que... a ver si aprendemos... coño ya...
No se puede explicar desde la sensatez casi nada de lo que está pasando en este país... y creo que exagero con el casi...
Es inexplicable que en este pais se aguante de la manera que se aguanta, todo lo que día tras día nos van tirando encima... pero ahí estamos... con miedo a podemos... con dos cojones...
En este país, la corrupción es parte de la fauna ibérica, al igual que el corrupto, y que la especulación son miembros naturales de nuestro hábitat... hemos presenciado escándalos insoportables, de miles de millones... pero para ser insoportables, pues oye... los hemos ido soportando... como jabatos...
Tenemos aeropuertos sin aviones; durante años, hospitales sin camas ni material sanitario; tenemos rotondas en cada cruce de carreteras medianamente significativo, y en todas ellas, faltaría más, una escultura-fuente-busto-jardín, para hacer las glorias de unos presupuestos bien repartidos; tenemos privatizaciones de todo tipo, comisiones variadas, robos sin nombre edulcorado, EREs, tarjetas, financiaciones ilegales, y un etcétera eterno e inimaginable...
Tenemos corruptos de todo tipo, condición, partido y organización... los peores, los del contrario siempre, el único denominador común, que todos nos robaban a los mismos... a los mismos gilipollas de siempre, que mas alla de la pataleta inicial, pues oye... les seguimos votando... no vaya a ser...
Los sueldos han bajado a limites inviables, en España hay millones de personas bajo el umbral de la pobreza, hay niños que no hacen las tres comidas diarias, hay mas de 4 millones de personas que sufren pobreza energética, hay colas eternas en los comedores sociales y en bancos de alimentos... pero oiga, que hablar de emergencia social, es de tremendistas, y que hay que tener cuidado que Podemos trae la pobreza para todos... como si ahora nos repartiéramos los millones...
Pero este país, con sus errores, que los tenemos... (que los seguimos votando coño... que despertar ya no es deseable, es que es imprescindible...), sigue manteniendo una compostura inaudita... este país recordó de golpe lo que es la familia... lo que es juntarse alrededor de un brasero para calentar no sólo las piernas... lo que es hacer un puchero para 6, y que coman 9... recordamos lo que es sentirse parte de un todo, y que ese sentimiento no te quite el hambre, o el frío, pero si te permita recordar algo tan necesario como es que no estás solo... Este país recordó que la solidaridad es de un valor incalculable, sin importar la economía... este país fue respetuoso y civilizado a pesar de la miseria de sus gobernantes... y eso, es para estar orgullosos...
Pero en mi modesta opinión, es momento de estar orgullosos por más cosas... por ser un país responsable, por ejemplo... que entiendo que no a todo el mundo le interese la política, pero que igual ya deberíamos haber aprendido que a todo el mundo le repercute... así que, esta vez, en lugar de quejarnos en el bar de lo jodido que está todo, en lugar de decir que todos son lo mismo, en lugar de bajar los brazos y permitir que los demás decidan sobre nuestro futuro, lo deseable, es que lo hagamos cada uno de nosotros... que demostremos en la urna qué queremos para los tiempos que están por venir... Otra abstención del 40% sería otra condena... porque es cierto que los que nos gobiernan, son una panda de inútiles, pero no lo es menos, que se eligieron en unas elecciones... y ahí, les pusimos entre todos... así que... a ver si aprendemos... coño ya...
Un día, sin saber muy bien por qué, la vida decide darle a todo la vuelta, y hacer de todo lo que hasta ahora era normalidad, un rompecabezas absurdo, del que no tienes muy claro como salir...
Y quizá en ese momento, con la carta de despido en la mano, una podría venirse abajo, bajar los brazos... tal vez, fuera normal maldecir al destino, que se yo...
Pero yo pensé en mis motivos y razones... pensé en las manos que salen al rescate para que no caiga... me vinieron a la mente sus ojos, su voz diciendo que los malos tiempos pasarán... me acordé del calor de su abrazo, y del olor a hogar que descubro en su cuello...
Y puede que sea inconsciencia, o tal vez sólo esperanza... pero lejos de derrumbarme, aquí sigo... dispuesta a no rendirme... que lo que venga, me encontrará de frente...
Y quizá en ese momento, con la carta de despido en la mano, una podría venirse abajo, bajar los brazos... tal vez, fuera normal maldecir al destino, que se yo...
Pero yo pensé en mis motivos y razones... pensé en las manos que salen al rescate para que no caiga... me vinieron a la mente sus ojos, su voz diciendo que los malos tiempos pasarán... me acordé del calor de su abrazo, y del olor a hogar que descubro en su cuello...
Y puede que sea inconsciencia, o tal vez sólo esperanza... pero lejos de derrumbarme, aquí sigo... dispuesta a no rendirme... que lo que venga, me encontrará de frente...
22 de septiembre de 2014
De mudanzas en La Riviera
Hace ya meses de aquello, y creo que aun no he conseguido asimilarlo de la mejor manera posible...
De vez en cuando, sin haber ninguna razón concreta, mi cabeza vuelve a colocarse a la entrada de la Riviera, y de algún modo, los nervios vuelven a subirse un poco a la boca del estómago...
Hace tiempo estuve intentando escribir y describir lo que significa la música en mi vida, y creo que desistí no por falta de argumentos que justifiquen esta especie de religión mia, sino más bien todo lo contrario... eran tantos, tan variados y tan difícilmente explicables, que no me sentía con fuerzas de explicarlos de forma lógica o sensata...
Creo que haciendo una especie de resumen, el concierto de aquel día en la Riviera, era una de esas explicaciones...
Cuando la música se cuela en mi vida, de algún modo hasta el mobiliario que durante años fui colocando en mi cabeza, se recoloca, para adquirir un sentido diferente, y siempre, siempre, mucho más logico... Es como si la música, ordenara todo lo que el tiempo, la vida, y las circunstancias van descolocando... como si los acordes redecoraran mi hogar y le devolvieran el sentido que por cualquier motivo absurdo, habían perdido...
El estres, la rutina, el dinero, los bancos, la crisis, el trabajo, el contrato, el jefe, la salud, las maldades varias, las noticias, la política, la tristeza, la desesperación ocasional... todo lo que podemos considerar negativo, o que al menos para mi lo es, se va acumulando en esa casa peculiar a la que me refiero... va amontonandose primero debajo de la alfombra, de los sofas, en sitios donde a lo mejor no lo ves, pero sabes que está ahí... y te va desfigurando cada cuarto en el que entras...
En ese momento, las casualidades, o simplemente el lógico avance de las cosas, anuncia una presentación de un disco, un paso más de gigante, un trapecio que se hizo grande, y a cuyos pies llegó el invierno... Y entonces empiezas a contar los días... sin demasiadas angustias, que para eso una ya pasó la treintena y dejó la adolescencia atrás, pero con algún que otro nervio que va haciéndose grande a medida que se acerca la fecha...
Y de nuevo, como lleva pasando años, (no diremos cuantos por pura coquetería fingida pero que queda estupenda en estas cosas), el mundo se me recolocó... da igual cuanto dure el orden... porque entre acordes notas como la música crece... como eclipsa todo lo demás, dándole sentido a tantas cosas... como entre sus versos y pausas, encajan tus miedos, tus verdades o tus medias tintas, tanto, que a menudo parece mentira que no hayan salido de tu propia pluma... le veo a él en algún acorde, veo alguna cicatriz en otros... todo va adquiriendo un ritmo distinto y exacto, un ritmo que no cuesta seguir, que no agota, ni debilita, sino todo lo contrario... quizá la clave es que ese es mi ritmo e intentar seguir otros, es lo que me cuesta...
Sea como sea, volvió a ocurrir... la burbuja volvió a hacerse gigante, y a recorrer aquella sala... la música se hizo mayor de edad al sonar en tanta garganta al unísono...sonó arropada por tantos amigos que se unieron al momento... el artista brilló como pocos saben hacerlo, dejando los nervios en los primeros acordes demostrando que el escenario es su habitat...
Podría haber enumerado canciones, jugado con versos y dado vueltas a esos espirales que a menudo dibujo con mis textos, pero quizá por una vez, necesitaba dar esta versión de la música... tal vez, por una necesidad de verbalizarla para entenderla yo misma, o simplemente para intentar hacer boca de todos los conciertos que nos quedan por vivir...
Gracias Marwan, por todos y cada uno de los acordes, los versos y los silencios que nos brindas... por ser tan grande, por crecer tanto, por seguir siendo Marwan en cada momento... seguimos sumando conciertos, a otro ritmo, pero seguimos...
Gracias mi vida... por entender esta locura mía, por unirte a ella sin dudarlo, por regalarme ese concierto, como tantos otros... y por todos los que nos quedan por disfrutar...
El siguiente... Quique...
De vez en cuando, sin haber ninguna razón concreta, mi cabeza vuelve a colocarse a la entrada de la Riviera, y de algún modo, los nervios vuelven a subirse un poco a la boca del estómago...
Hace tiempo estuve intentando escribir y describir lo que significa la música en mi vida, y creo que desistí no por falta de argumentos que justifiquen esta especie de religión mia, sino más bien todo lo contrario... eran tantos, tan variados y tan difícilmente explicables, que no me sentía con fuerzas de explicarlos de forma lógica o sensata...
Creo que haciendo una especie de resumen, el concierto de aquel día en la Riviera, era una de esas explicaciones...
Cuando la música se cuela en mi vida, de algún modo hasta el mobiliario que durante años fui colocando en mi cabeza, se recoloca, para adquirir un sentido diferente, y siempre, siempre, mucho más logico... Es como si la música, ordenara todo lo que el tiempo, la vida, y las circunstancias van descolocando... como si los acordes redecoraran mi hogar y le devolvieran el sentido que por cualquier motivo absurdo, habían perdido...
El estres, la rutina, el dinero, los bancos, la crisis, el trabajo, el contrato, el jefe, la salud, las maldades varias, las noticias, la política, la tristeza, la desesperación ocasional... todo lo que podemos considerar negativo, o que al menos para mi lo es, se va acumulando en esa casa peculiar a la que me refiero... va amontonandose primero debajo de la alfombra, de los sofas, en sitios donde a lo mejor no lo ves, pero sabes que está ahí... y te va desfigurando cada cuarto en el que entras...
En ese momento, las casualidades, o simplemente el lógico avance de las cosas, anuncia una presentación de un disco, un paso más de gigante, un trapecio que se hizo grande, y a cuyos pies llegó el invierno... Y entonces empiezas a contar los días... sin demasiadas angustias, que para eso una ya pasó la treintena y dejó la adolescencia atrás, pero con algún que otro nervio que va haciéndose grande a medida que se acerca la fecha...
Y de nuevo, como lleva pasando años, (no diremos cuantos por pura coquetería fingida pero que queda estupenda en estas cosas), el mundo se me recolocó... da igual cuanto dure el orden... porque entre acordes notas como la música crece... como eclipsa todo lo demás, dándole sentido a tantas cosas... como entre sus versos y pausas, encajan tus miedos, tus verdades o tus medias tintas, tanto, que a menudo parece mentira que no hayan salido de tu propia pluma... le veo a él en algún acorde, veo alguna cicatriz en otros... todo va adquiriendo un ritmo distinto y exacto, un ritmo que no cuesta seguir, que no agota, ni debilita, sino todo lo contrario... quizá la clave es que ese es mi ritmo e intentar seguir otros, es lo que me cuesta...
Sea como sea, volvió a ocurrir... la burbuja volvió a hacerse gigante, y a recorrer aquella sala... la música se hizo mayor de edad al sonar en tanta garganta al unísono...sonó arropada por tantos amigos que se unieron al momento... el artista brilló como pocos saben hacerlo, dejando los nervios en los primeros acordes demostrando que el escenario es su habitat...
Podría haber enumerado canciones, jugado con versos y dado vueltas a esos espirales que a menudo dibujo con mis textos, pero quizá por una vez, necesitaba dar esta versión de la música... tal vez, por una necesidad de verbalizarla para entenderla yo misma, o simplemente para intentar hacer boca de todos los conciertos que nos quedan por vivir...
Gracias Marwan, por todos y cada uno de los acordes, los versos y los silencios que nos brindas... por ser tan grande, por crecer tanto, por seguir siendo Marwan en cada momento... seguimos sumando conciertos, a otro ritmo, pero seguimos...
Gracias mi vida... por entender esta locura mía, por unirte a ella sin dudarlo, por regalarme ese concierto, como tantos otros... y por todos los que nos quedan por disfrutar...
El siguiente... Quique...
16 de junio de 2014
Prólogo
Siempre se repiten los miedos… imagino que ya son parte de mi, y del
mismo modo forman parte de cada uno de los sentimientos que vuelco en estas
crónicas que acostumbro a pronunciar después de cada acontecimiento importante…
Mi memoria nunca fue una de mis virtudes, soy capaz de recordar
detalles minúsculos, y capaz de olvidar hechos trascendentales… a veces no
tengo claro si es algo negativo, o un simple mecanismo de autodefensa… El caso,
es que las crónicas, me sirven para volver a los lugares donde fui feliz… es
una manera de recordar lo que sentí, y así no olvidarlo nunca…
El miedo a no estar a la altura, es otro de mis condicionantes… al
final soy consciente de que yo sólo sé escribir de sentimientos, y los
transformo en un torbellino que va y viene pero que no queda claro si tiene
alguna utilidad más allá de mi autoayuda…
Sea como sea, es inevitable que lo vuelva a intentar, porque sin duda
merece la pena el esfuerzo, aunque no tengo tan claro si también lo merecerá el
resultado…
Continuará....
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