15 de noviembre de 2012

Mi martes y 13


Llevo desde marzo trabajando en una empresa... Tengo un contrato de mierda, unas condiciones laborales que apestan y un abono transportes que echa humo, y que sinceramente no creo que al consorcio de transportes le salga rentable. Mi rúbrica debajo de un "fin de obra" se resume en un "mañana no vengas" que puedo escuchar cualquier día.

El resto de mis compañeros, y que conste que utilizo ese término porque no encuentro otro que los defina sin recurrir a calificativos bastante desagradables, son indefinidos, o fijos, según el caso, y evidentemente se pasan el día con la crisis en la boca y la indignación en la punta de la lengua...

Explico esto para que se entienda lo que viene a continuación...

He sido la única en hacer la huelga, ante la mirada sorprendida de todos mis "compañeros", y con un gesto del tipo "eres de esas" que casi me hizo arder la sangre...

Cansada de escuchar argumentos tan elaborados como "no vale de nada", o el clásico "yo no creo en los sindicatos", que han desfilado por la nave, como justificaciones racionales que intentaban dar valor, al que desde mi punto de vista es un acto estúpido e inconsecuente, el de hacer lo contrario de lo que se presupone como lógico. Me explico, por poner un ejemplo, sería como no creer en dios, e ir cada domingo a misa...

Entiendo (o no del todo pero bueno), que no se esté de acuerdo con que estos recortes nos van a llevar a la más absoluta miseria social, que parezca bien que se facilite el despido y se dé carta blanca a los empresarios para que hagan lo que les plazca con los esclav... digo, con los empleados. El caso, es que sí se piensa eso, me parece correcto no hacer la huelga.

Yo esperaba que, dada la actitud criticona de esta gente, dieran rienda suelta a su sindicalismo, que se yo... que se agotaran las pegatinas huelguistas, que hicieran barricadas a la entrada de la nave, gritos revolucionarios... En fin...

Mi fiasco fue en martes y 13, cuando a mi pregunta de "mañana que vais a hacer?", obtuve esta respuesta:"Lo que en todas las huelgas generales"... A lo que mi mente se disparó... Verás, pensé... esta se va a la gran vía de piquete, o algo parecido, pero..no.. Su sentencia fue un hachazo "venir a trabajar "... ¿Qué cara pongo yo? ¿Cómo la miro? ¿Qué pensar de algo así?... Sinceramente pensé que gente así se merecía trabajar 16 horas al día, sin derechos... Porque los derechos que disfrutan, los consiguieron trabajadores que arriesgaron algo más que el sueldo de un día, que no se conformaron, que no sonrieron mientras afirmaban que iban a ser esquiroles convencidos... Que tenían algo que cierta gentuza como esta no tendrá nunca... Principios...

Y así fue como me encabroné como pocas veces en mi vida, un martes y 13...

(Luego contare, como me reconcilie con el mundo)

2 comentarios:

Malena dijo...

!Pero que orgullosa estoy de mis chicos,madre mia!

DEIVID dijo...

Yo no me tuve que reconciliar pero conmigo mismo...

Ir a la manifestación de Toledo con Marta y con Bruno, además de con otras 20.000 personas, hicieron que me sintiera a mi mismo.

Un besazo Bea eres simplemente....

GENIAL!!!!