5 de febrero de 2011

Lo se, lo sé

Lo sé... llevo mucho sin dejarme ver por aquí... pero el tiempo me absorve y apenas puedo dedicarme a otras cosas... Trabajo, preparación de esa quimera en la que me he enfrascado y que para ser sincera me ocupa mente y reloj a partes iguales... si a eso le sumamos las obligaciones y quehaceres diarios, queda poco margen para la acción...

No pienso hablar de política... creo que ellos mismos se describen, y se retratan en cada aparición... sinceramente estoy convencida de que en mi corta vida, jamás había estado tan desencantada con el mundo de los gobernantes y opositores... creo que en la vida había tenido tanta indignación ni tanta rabia contenida... normalmente cuando uno no sabe hacer bien su trabajo, yo pensaba que iba al paro... ahora, empiezo a tener la certeza, de que cuando uno no sabe desempeñar bien su labor, le hacen o jefe, o alto cargo de la política... (que hablar de los de los sindicatos... en fin...)

El caso es que, por suerte, dentro de mi contrarreloj diaria, encontramos un margen pequeño de maniobra... margen que nos llevó en pleno temporal a Salamanca... no tanto por la belleza de la ciudad, sino por la necesidad de cubrir el cupo de besos, abrazos y cotorreo pendiente con una amiga...

Así que... entre la nieve y la promesa de que era imposible que ésta llegara a Salamanca, nos pusimos rumbo a ello... y tengo que decir que es cierto... en Salamanca no nevó... pero ninguno pensamos, que para llegar de forma rápida, el mejor camino es Avila... y por allí, no sólo decidió pasar la nieve, sino también quedarse....

Fuera como fuese, conseguimos llegar, y después de perdernos por la ciudad con el coche, como no podía ser de otra manera yendo yo al volante, por fin llegamos al destino...

El primero en recibirnos fue Corzo... que demostró su alegría saliendo a buscarnos al ascensor, en la puerta esperaba Abel, y Clau, evidentemente hacía lo propio en la cocina...

La verdad es que ha sido un fin de semana difícil de sintetizar en palabras... por el cariño, por la calidez no solo del recibimiento sino de cada minuto que allí hemos pasado... largas charlas de casi cualquier tema... de la vida, de Cuba y su historia, que no es la misma que nos cuentan, que la que se vive... de comida, de postres, de costumbres... de amistad de esperanzas y sueños... de administraciones públicas y su increible desconocimiento de la realidad... de universidades y sus estraños intereses... de cosas buenas y no tan buenas... de todo lo que nos vino a la cabeza...

Paseamos por Salamanca, con un frío helador y diría casi infinito... pero con los mejores guías que uno puede imaginar... porque hablan de Salamanca como su ciudad, pero la describen con un cariño que es difícil pasar por alto... conocen cada detalle y te los van mostrando de a pocos para que te de tiempo de captarlos todos... tallados originales, la famosa rana, las distintas partes de la catedral, el jardín de Calisto y Melibea, las conchas, etc, etc...

También nos mostraron, los vinitos de la tierra, así como sus tapas y el calor de sus bares... pero sin duda, de todo el fin de semana, me quedo con la calidez de su casa... sin que esta tenga nada que ver con la temperatura real... sino más bien, con la que sus habitantes te hacen sentir, y que esa no hay radiador ni calefacción que la sustituya...

Miles de gracias, a los 3, por la hospitalidad y por el cariño... gracias por estar y por ser...

2 comentarios:

Angie dijo...

Es curioso cómo sientes que has pasado un fin de semana con alguien de la familia a quien hacía tiempo que no veías.

Son encantadores y maravillosos.

Un besote

Anónimo dijo...

Dice corzo que esta muy feliz porque es el que primero mencionan de esta familia... no te contesta personalmente porque dice que el teclado de la laptop no se le da muy bien....
En serio nena hermoso el post pero mas la compañia... sobre todo en los momentos en los que fue...