26 de agosto de 2008

El verano

El verano nos trajo muchas cosas debajo del brazo... no todas buenas, como tiene por costumbre para no dejarnos jamás en la boca un sabor que no sea agridulce...

La vida maltrata con saña a todo el que tiene algo de conciencia... porque no es justa, porque aunque no sea correcto decirlo, la vida en realidad es muy puta, y no se cansa de demostrarlo...

Han pasado tantas cosas que me gustaría explicar... no porque yo vaya a lanzar luz sobre ellas, no se me ocurriría, sino porque de algún modo, no puedo evitar lanzar mi luz, aunque no sea más que mía, aunque sea un poco entre mis propias tinieblas...

La injusticia justa de unos juegos olímpicos, en los que los paises en parte se olvidan de la política que les enfrenta, y recuerdan de algún modo todo lo que les une... las debilidades y fuerzas del ser humano... algo que tienen en común, lleven los colores que lleven las banderas que les preceden... y es utópico pensar que si somos capaces de sentir del mismo modo una competición, de hacerla mínimamente justa y pacífica, entonces, somos seres absurdos... porque luego en otros terrenos de juego, dejamos que decida la muerte, la violencia, la injusticia...

Y China se disfraza de coherencia, escondiendo debajo del disfraz un pais oprimido y donde no hay lugar para la protesta... se disfraza de gran anfitrión, cuando maltrata de forma impune a sus propios habitantes... la falta de libertad de expresión, siempre me ha parecido una atrocidad... el cinismo y la hipocresía de presentar un pais de ensueño, a mi se me antoja un poco pesadilla... la libertad no debería ser una quimera, y el mundo no debería aplaudir una mentira mal maquillada...

Mientras, el civismo está en coma... el profesor sigue debatiéndose entre la vida y la muerte, y parte de la población se enorgullece de ese comportamiento y de algún modo baja la cabeza al pensarse en su lugar... "si hubiera sido yo... habría hecho lo mismo?"... creo que esa pregunta ha rondado más de una cabeza... creo que más de una respuesta ha herido nuestra sensibilidad... mientras la protegida defiende al salvaje de la opinión pública, afirmando sus bondades y su falta de maldad... la droga como excusa, motivo y causa... atenuante que no atenúa las heridas... no se si me refiero a las del profesor, o a las de una sociedad que es consciente de esa lacra, pero no encuentra la manera de paliarla...

Y la sensatez de 13 años, que decidió salvar un poco al mundo de otra barbarie... demostró el valor real, el que de verdad es difícil... ese que va contra lo que se supone que es más fácil... no nos engañemos, en gran medida creo que seguimos siendo animales, y llevados a extremos, somos capaces de muchas cosas, no todas buenas... cuando la esperanza es una puerta cerrada, y el horizonte un muro de hormigón, no hay salida coherente, o al menos, no suele haberla... y la venganza, es una tentación en la que resulta sencillo caer... una vez vi un documental sobre Chechenia, en el que una mujer aseguraba, que le habían asesinado a todos en su familia... que no la quedaba nadie, ni nada... cuando te roban hasta el alma, venderse al diablo es sencillo... pero esos 13 años son una pequeña esperanza... esa niña, que decidió entregarse, levantar el dedo del gatillo y alzar el pañuelo blanco... me importa poco, si lo hizo por salvar su propia vida, o porque un segundo de lucidez la recordó que ojo por ojo, el mundo, quedará ciego... prefiero quedarme con que lo hizo...

Y las vacaciones terminan de luto... y cada una de las historias, pesa un poco más que la anterior... recien casados, familias, amigos... la muerte no entiende de bondades, ni de injusticias, reclama sus victimas y sin más, se hace con ellas... La muerte, deja en los que se quedan un tinte de frustración, ganas de culpar, de patalear y pelear porque nunca nos parece justo (porque evidentemente no lo es), que se lleve a los que queremos... no es censurable, y tal vez tengan su parte de razón... pero esta civilización que nosotros mismos creamos, intenta mitigar esos sentimientos con indemnizaciones... con montones de ceros que se pondrán encima de la mesa bastante antes que las respuestas... en un mundo en el que la primera respuesta a una tragedia, es un talonario, tengo la sensación de que algo no termina de funcionar bien... los ceros no son una respuesta, a mi, personalmente, me parecen más bien un silencio... Ojala, y por una vez, la verdad sea pública, y no sólo nos llenen los bolsillos de silencios...

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