7 de marzo de 2008

Tarde en madrid

Se me ha olvidado decir muchas cosas... si es que en el fondo, soy un desastre... divago cuando abro la boca... casi tanto como cuando escribo... una cosa me lleva a otra, y bailo entre los temas como si me quemaran los pies... no es voluntario, simplemente ocurre...

Porque subir a Madrid no fue para nada un esfuerzo... tengo el defecto de beberme lo que ocurre a mi alrededor... me bebí cuatro vientos... y mis ojos descubrieron que están tirando los cuarteles... al menos algunos de ellos... me bebí la música que el mp3 derramaba de a pocos, cuando mi compañera de viaje calmaba su conversación... me bebí las carreras en Principe Pío, la gente con prisas que ni si quiera levanta los ojos del suelo...

Vi por primera vez un perro de seguridad, que más parecía asustado que protector... vi una pareja de novios, que se daban la mano con ternura y se miraban creyendose ajenos al mundo, aunque yo, que soy una cotilla, estaba allí en medio...

Vi a los adolescentes con sus biberones de ginebra o calimocho... riendo de forma escandalosa y forzada, para demostrar quizá lo felices que son, aunque no se yo si lo son del todo...

Paseé la Latina, yo que soy lo más ajeno a madrid que existe... a mi que la capital del "reino" normalmente me da la espalda, esta tarde tuve la sensación de que me sonreía... joder, si hasta me pareció que me guiñaba el ojo...

Así que, como decir que esta tarde perdí el tiempo en subir a madrid... si me llevé un par de abrazos, y un saco de buenos momentos...

Gracias por el café y las cañas... ahora, la que tiene una deuda, soy yo... que una apenas llega a mileurista, pero... paga sus compromisos...

Ojala el vino de la patagonia, esté incluso mejor de lo esperado...

2 comentarios:

CARMEN dijo...

Parece por lo que cuentas que ha sido una buena tarde en Madrid.
Me alegro mucho nenita.
Sabes que me gusta verte feliz y con ganas de escribir.
Un beso y un abrazo bien fuerte.

Rodolfo Serrano dijo...

Hermoso contarlo así.