4 de febrero de 2015

Un día, sin saber muy bien por qué, la vida decide darle a todo la vuelta, y hacer de todo lo que hasta ahora era normalidad, un rompecabezas absurdo, del que no tienes muy claro como salir...

Y quizá en ese momento, con la carta de despido en la mano, una podría venirse abajo, bajar los brazos... tal vez, fuera normal maldecir al destino, que se yo...

Pero yo pensé en mis motivos y razones... pensé en las manos que salen al rescate para que no caiga... me vinieron a la mente sus ojos, su voz diciendo que los malos tiempos pasarán... me acordé del calor de su abrazo, y del olor a hogar que descubro en su cuello... 

Y puede que sea inconsciencia, o tal vez sólo esperanza... pero lejos de derrumbarme, aquí sigo... dispuesta a no rendirme... que lo que venga, me encontrará de frente... 

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