27 de octubre de 2009

Crónica del Pay-Pay

Siempre, es un nuevo reto... ponerme frente al ordenador, y lograr explicar qué ocurrió... como si no lo hubiera hecho nunca... como si fuera la primera vez... imagino que es una buena excusa, para volver a vivirlo del mismo modo... o tal vez, no se trate de una excusa, sino de una necesidad emocional...

Es verdad... las canciones, suelen ser casi las mismas... pero, ese casi, es el que da sentido a cada uno de los conciertos a los que asisto... porque, por suerte, el ánimo del artista varía según el día, aunque las ganas siempre sean similares... porque, por fortuna, el del público tampoco se repite y eso hace diferente cada concierto... porque era de nuevo en el Pay-pay, y Cádiz, es una buena ciudad para enamorarse cada día de ella... porque la magia de la música, hace de ella un milagro irrepetible... porque lograr aislarse por unas horas del mundo, y construir una pequeña burbuja en la que todo sea un poco más fácil, nunca dejará de sorprenderme...

Y al final, (y puede que también al principio), eso son los conciertos para mí... una especie de burbuja, en la que todo cobra sentido... en la que los muros que nosotros mismos ponemos, se vienen abajo, y simplemente te dejas llevar... es un pequeño paraiso, del que resulta complicado desprenderse...

Marwan, logró de nuevo el milagro... es cierto que no soluciona los problemas, no hace que dejen de doler las heridas, pero si nos deja mirarlas de frente, y eso siempre facilita la cicatrización... entona frases que nosotros habríamos querido pronunciar con esa contundencia... nos deja soñar, sin preguntas ni medias tintas... disfrazarte con un chandal, con el que podamos correr detras del tiempo... nos deja despegarnos del frío, y buscar besos entre camisones y pijamas... nos deja jugar con las palabras para intentar cambiar el mundo...nos deja pensar en una madre, con aquello que siempre hubieramos deseado decirla... nos pone la piel de gallina, mientras cuenta y canta su amor por ella... y cada vez que escucho esa canción, la piel se encrespa y las lágrimas se agolpan en el alma... nunca dejará de sorprenderme una canción tan grande... nunca entenderé como se pueden poner tantos sentimientos en un pentagrama y que suene tan gigante...

Cada canción, decide acariciarte o simplemente sacudirte la memoria... cada canción, evoluciona desde la vez anterior, y descubres que ciertas cosas, ya no significan lo mismo... que el paracaidas que tanto dolió, ahora es un pasado que te hizo mucho más fuerte... que las lágrimas que antes te pedía cada acorde, ahora dejaron de doler... y eso no hace que la canción deje de tener sentido, sino que le da uno bien distinto... la conciencia de que el pasado, nos trajo aquí... y sin aquella caida al vacío, mi vida, no sería la misma...

La distancia de Cómo decirte, ahora me resulta lejana... a pesar de ser muchos los días en los que la nostalgia apenas dejaba respirar... escuchar esa canción, me deja mirarme... me permite verme tiempo atrás, cuando el miedo me hacía preguntarme si aquello tenía sentido... me recuerda que logré ser valiente, y entre los dos, conseguimos incluir la esperanza en el menú y ahora cada día, lo soñamos juntos...

La música de Marwan, me reconcilia con el mundo ... fueron varias horas de concierto... con momentos de risa... con kleenex pegados en la frente, con bromas con el público, con chistes... con Pep Guardiola de presidente... con ausencia de grito mariachi... con historias de trenes y futbol... con colaboraciones llenas de amor propio... con complicidades en forma de sonrisa... con dedicatorias que se agradecen en el alma... con manos que se estrechan... con los sentidos y los sentimientos a flor de piel... con magia...

Son muchos los conciertos a los que he asistido... tengo la suerte de no recordar ya los años que llevo escuchando a Marwan... y tengo que reconocer, que crece sin darnos cuenta... que ya no es que el público se agolpe esperando poder ver el concierto (y después...), que ya no es la certeza de poder invitar a cualquiera a un concierto suyo, con la casi plena seguridad de que repetirá, que ya no es la confianza de que saldrás de allí mejor de lo que llegaste o de que te sentirás, sin duda alguna, parte importante de cada canción... es más bien, la sensación de que aun le queda recorrido... de que lo mejor aun no lo hemos escuchado... de que crecer, es un hábito, en ese chaval rizoso con la guitarra en los brazos y el alma puesta en cada nota...





3 comentarios:

lunazul dijo...

Lo difícil realmente es no repetirse en cada crónica, que ya son muchas... pero siempre consigues emocionarme y, de alguna manera, transportarme y vivirlo contigo :)

Mil besos, nenita! ;)

Álvaro Dorian Grey dijo...

Yo le visto varias veces en concierto y... genial. Sus charlas en la previa a la canción, su voz y nervios, me hacen, como a tí, trasportarme. Ojala nos veamos en algún concierto...
saludos y salud

Marwan dijo...

Hola BEa, q tal? Hasta hoy no había podido leer esto y no quería hacerlo apresurado. La verdad es que te agradezco muchísimo que escribas estas maravillas y esta vez he sonreido al ver que "el paracaidas que tanto dolió, ahora es un pasado que te hizo mucho más fuerte" y que Cómo decirte "suena a algo lejano"...

Te mando un beso muy grande

Marwan